Deadlands. Padre Tobias

Tanto el texto y el PJ pertenecen al gran Toni Salinas de la campaña ongoing Los últimos hijos (Deadlands Reloaded) que tengo el placer de dirigir.

 


 

El Sol comenzaba a ocultarse en el horizonte. La luz comenzaba a teñir de naranja el cielo, despejado de nubes. El calor comenzaba a dar una tregua en el seco valle. Una ligera brisa barría el polvoriento suelo, atravesado solamente por algún escorpión y alguna víbora. El día había sido terriblemente caluroso. El graznido de varios cuervos sacó de su ensoñación al Padre Tobias. Se secó con un viejo trapo el sudor que le perlaba la frente y la nuca. Buscó en el cajón de su austera mesa de escritorio y extrajo con lentitud una petaca de metal. Desenroscó con sumo cuidado el tapón unido al cuerpo de la petaca con una cadena y tomó un largo sorbo. El whisky malo y barato descendió por su garganta como un trago de lava ardiente.

Un escalofrío recorrió el viejo cuerpo del Padre mientras se separaba lentamente con el índice el alzacuello. Se sentó ruidosamente en su mecedora, que crujió bajo su poco peso. Tomó la vieja y roída biblia. La abrió y comenzó a leer de las amardeadlands paterillentas páginas. Comenzaba a quedarse dormido cuando un sonido similar a un trueno le despertó. Se movió inquieto, pues comenzaba a fallarle un poco el oído. Ya era de noche. Pero le pareció oír alguna detonación más. Se acercó pesadamente a la ventana, corrió las viejas cortinas y abrió los ojos desmesuradamente cuando vio el pueblo de 15 casas ardiendo casi completamente. Se escuchaban gritos, un grupo de jinetes disparaban a cualquiera que se moviera. Eran como una docena. Iban vestidos con largos abrigos rojos. Dos de ellos estaban violando a Sarah, la costurera. Sus pechos saltaban al compás de las embestidas, la cara de Sarah estaba plagada de golpes, un ojo estaba completamente cerrado. Y parecía en shock, al parecer se estaban turnando.

El suelo estaba surcado de los cuerpos de sus amados feligreses. Habían atado a Thomas a una rueda de carro, y le daban vueltas mientras le lanzaban cuchillos. Uno de ellos, un fornido hombre calvo con una cicatriz en la cara se acercaba a la pequeña capilla. El Padre Tobias corrió hacia su armario, lo abrió y cogió su cruz, que era maciza y bastante grande. Rebuscó en su arcón, pero no halló nada con lo que defenderse, así que tomó su único cuchillo y lo escondió en su manga. Para cuando había acabado, la puerta cayó derribada por una fuerte patada. El fornido calvo de la cicatriz se adentró con una sonrisa.

El Padre Tobias se alzó en su metro sesenta, le mostró la cruz y le gritó:

“Escucha, oh Señor, mis palabras; Considera mi gemir. Está atento a la voz de mi clamor, Rey mío y Dios mío, Porque a ti oraré. Oh Señor, de mañana oirás mi voz; De mañana me presentaré delante de ti, y esperaré. Porque tú no eres un Dios que se complace en la maldad;
El malo no habitará junto a ti. Los insensatos no estarán delante de tus ojos; Aborreces a todos los que hacen iniquidad. Destruirás a los que hablan mentira; Al hombre sanguinario y engañador abominará Jehová…”

El hombre esperó pacientemente, le miró con curiosidad. Y acto seguido le propinó un terrible puñetazo en la boca del estómago. El padre Tobias se derrumbó, sus rodillas tocaron violentamente el suelo mientras todo el aire se le escapa del cuerpo, y vomitaba un poco del whisky que tenía en su estómago. El grandullón lo cogió con una mano del cuello, por detrás, y lo lanzó por encima de la mesa como si fuera a penas un saco de grano. El Padre Tobias rodó por el suelo. El dolor era tremendo. Aquél bruto era fuerte como una mula. Se dirigió de nuevo hacia el maltrecho Padre. Le propinó una patada con aquellas botas de piel de serpiente. Las costillas cedieron, rompiéndose ante tal golpe. Y el Padre apenas pudo ni gemir. El hombre se desabrochó el cinturón, el Padre esperaba morir a golpes por la hebilla, pero aquél cerdo se sacó la polla, y comenzó a orinar sobre la cabeza del Padre.

“Esto es lo que pienso yo de la iglesia y de Dios, jajaja” la risa del hombre enfureció inconmensurablemente al hombre de Dios, vapuleado, golpeado y vilipendiado. Escuchó las risas lejanas de los de afuera. Sarah gemía:

“otra vez no por favor…” y de pronto más chillidos. Seguían violándola. Algún disparo más se realizó en la otra parte de las casas. Y una voz fría dijo:

“solo queda la zorra”,- ¿Pero dónde está William?

La voz del hombre que estaba sacudiéndose el rabo dentro de la capilla sonó atronadora en el interior del pequeño edificio.

“Estoy aquí. Aún queda un viejo cura aquí. ¿Qué hago con él, le vuelo la cabeza?”

“No…haced una cruz, vamos a crucificarlo”

……………………………………………………………………………………………………………………………………………

deadlandsbuitre

 

Diez horas después se despertó. Estaba colgado, el sol le daba de frente. Tenía las heridas abiertas aún. Estaba atado a la cruz, y le habían rodeado ya varios buitres. Una figura comenzó a dibujarse en el horizonte. ¿Venían esos demonios enviados de Satán a rematarle? Si, tenía que ser eso, porque esas bestias no eran seres humanos, ahora lo sabía, eran diablos disfrazados de hombre. En ese momento no lo sabía, pero iba a revivir el día anterior el resto de su vida, por la noche, a modo de pesadilla recurrente, pero en el sueño vería la forma real de aquellos demonios…

Un par de hombres le bajaron de la cruz. El Padre Tobias estaba dispuesto a vender caro su pellejo. Pero cuando entreabrió el ojo vio una carreta. Una rubia mujer pecotosa estaba asustada mirando la masacre. Dos chicos de apenas 10 años miraban fascinados. Y un orondo hombre les daba instrucciones a los hombres mientras se santiguaba.

“Por Dios, bajadle de ahí. Mary, prepara unos apósitos y agua limpia. Hay que curar a este Santo hombre”

Cuando pasaron unas horas, por primera vez el Padre dijo algo:

“Señor, hay que dar cristiana sepultura a mis feligreses.”

“Claro, ¿Qué más puedo hacer por usted?”

Una sonrisa se dibujó en el rostro arrugado del Padre:

“Enséñeme a disparar y consígame un arma con la que sea fácil hacerlo”


black-and-white-creepy-cross-crow-Favim.com-2135403

 

PADRE TOBIAS

Un metro sesenta, 46 kilos, calvo, con algo de melena en la parte trasera del cráneo. Viste una sotana vieja y como cinturón utiliza un cordel. Al cuello suele llevar la enorme cruz.

Atributos: Agilidad d6, Astucia d6, Espíritu d8, Fuerza 4, Vigor d6
Paso: 6; Parada: 4; Dureza: 5; Carisma: 0; Grit: 1
Habilidades: Pelear d4, Guts d8, Sanar d6, Intimidación d8, Conocimiento (Iglesia Católica) d6, Notar d6, Persuasión d6, Montar d6, Disparar d6, Sigilo d4

Armas:

Cruz 1d4

LeMat Carbine (.42) Rango 20/40/80  CdF 1 AP1 Daño 2d8

— Shotgun (16-ga) Rango 12/24/28 CdF 1 Daño 3d6*

 

Ventajas: 

Mando

Desventajas:

Duro de oído (menor)

Pobre (menor)

Vengativo (Mayor)

Equipo

Mochila, 50 balas calibre .40, Saco de dormir, Botella (whisky barato), 20 cartuchos de escopeta, harmonica, Cuerda, Raciones de camino, candelabro, cantimplora

 

 

Leave a Reply

%d bloggers like this: