Numenera. Lizz, “Banshee”. Relato corto.

Buenas!

Os vengo a presentar a Lizz! Es un personaje creado para una campaña de Numenera que comenzamos la semana pasada…

Creación del personaje

El concepto que quería buscar para este personaje, era algo así como una banshee, un ser gritón que habita entre la vida y la muerte. Así que me puse al lío:

Tipo de personaje: Glinth, el fuerte de Lizz sería su voz, sus susurros y sus gritos.

Descriptor: Conducida (decidida), me gustaba mucho la idea de que por algún motivo determinado, Lizz estaba decidida en cumplir su objetivo y haría cualquier cosa por ello. Genial!

Enfoque: Existe parcialmente fuera de fase, este si que si… si quería representar a Lizz como un ser que existía entre la vida y la muerte, este me venía como anillo al dedo, me permite volverme etéreo

Lizz sería una decidida glinth que existe parcialmente fuera de fase.

Su historia…

– “Lizz… qué acaba de pasar? como demonios haces eso?” me preguntaba asustada aquella salvaje guerrera…

No me gustaba demasiado que la gente me preguntase sobre mi pasado, pero al fin y al cabo, si estaba viva ahora mismo era por ella…

+ “Tranquila… Dhana, no pasa nada… en realidad, todo comenzó hace mucho tiempo…

Cuando era sólo una criaturita balbuceante, fui abandonada en las puertas de un orfanato y desde entonces fuí criada bajo las mas estrictas normas… Durante largos años lo único que soñaba era con descubrir nuevos horizontes más allá del bosque que rodeaba el orfanato… Una gran colección de cardenales en mi piel me recordaban que intentar escapar de ahí no era buena idea. No obstante yo seguí intentándolo una y otra vez.

Hasta que llegó el momento… Crecí y me convertí en una mujer, así que las hermanas regentes del orfanato, decidieron que no podían seguir prestándome manutención, con lo que recogí mis pocas pertenencias y marché hacia la ciudad más cercana…”

– “Pero… Lizz, no se que tiene que ver esto con…” me increpó Dhana.

+ “Ahora viene, Dhana, espera…

Llegué a aquella cuidad con apenas 14 años, y no sabía nada del mundo real, salvo lo que había descrito en los libros de las hermanas…

Todo me parecía deslumbrante, aquellas grandes torres que se alzaban vigilantes sobre una muralla que parecía no tener fin era una visión casi sobrenatural para mí. Avancé y me introduje en la maraña de callejones que se encontraban más allá de aquel majestuoso portón.

Estaba atardeciendo, así que me puse a buscar una posada para pasar la noche. Al poco estaba negociando una habitación para un par de noches por un colgante extraño que había encontrado cuando era niña. Sabía que necesitaba encontrar un trabajo para obtener Shins, pero era algo de lo que podría preocuparme mañana… al fin y al cabo, había caminado durante casi todo el día y estaba realmente cansada.

Me puse cómoda y me eché en la cama, entrando en un estado de sopor casi instantáneo…

Un leve chasquido seguido de un crujir de maderas y un chirriar de bisagras me despertaron inmediatamente… me giré sobre mi misma para mirar hacía la puerta, pero lo único que pude ver fue como una sombra se abalanzaba sobre mi apresándome el cuello. Intenté luchar y defenderme, pero eso solo hizo que se me acabase antes el aire y me quedase completamente inconsciente.

Desperté a los pocos segundos y esta figura estaba empezando a quitarme la ropa, intenté gritar, pero tenía una daga apoyada en mi garganta que me lo impedía… así que cerré los ojos y pensé en morir…

Una sensación fría que me reconfortaba, recorrió todo mi cuerpo mientras dejaba de notar a aquella sombra y me alejaba de ella… de repente mi espalda estaba tocando el suelo de debajo de mi cama, no entendía que había pasado, pero me giré boca abajo y comencé a reptar para intentar escapar… Una tosca mano, me agarró del tobillo fuertemente desde el otro lado de la cama y me comenzó a arrastrar hacia él.

Grité desesperadamente con todas mis fuerzas, y esa fría sensación volvió a mi… la presa de mi tobillo se dejó de notar, y a los pocos segundos me vi cayendo desde el techo de la planta baja de la posada hacia encima de una mesa. Había caído de una manera bastante aparatosa, y me había hecho bastante daño, pero recordé lo que todavía estaba subiendo las escaleras y salí corriendo hacía la puerta.

Cuando la fui a abrir me encontré al tabernero del otro lado, con mi collar colgando de su peludo pecho y con una sonrisa macabra que le iluminaba el rostro… Le empujé con todas mis fuerzas, pero lo único que conseguí fue arrebatarle el colgante que le había dado… unos pasos sonaban acercándose a mi espalda, y sabía lo que eso significaba, estaba acorralada.

El posadero, rugió de ira cuando vio que le había arrebatado aquel colgante y saltó hacia mi con intención de placarme, le conseguí esquivar hacia un lado, y se estampó contra unos taburetes.

La mano donde tenía el colgante me estaba empezando a quemar, así que lo tiré en dirección hacia donde había caído el posadero. Cuando impactó en el suelo, una llamarada enorme creció de la nada carbonizando instantáneamente al posadero… las llamas crecieron y empezaron a quemar todo. Salí corriendo sin mirar atrás…

Desde entonces tengo esta habilidad… todavía no la controlo bien así que a veces, sin yo ser consciente de ello, mi yo etéreo se apodera de mi yo corpóreo y por eso me ves con ese aspecto…”

– “Pero Lizz…” decía preocupada Dhana “… parece como si estuvieses muerta… tu piel se torna en jirones y los músculos de abajo de deshilachan dejando sólo ver una figura esquelética de un aspecto realmente escalofriante!”

Me esforcé por volver a la fase corpórea y la respondí:

+ “Quizás tengas razón Dhana… igual ya morí desangrada en esa habitación por la daga de aquel extraño, o quizás las llamas consumieron mi cuerpo en la planta baja… No lo sé, la verdad, y es la respuesta a esa y otras preguntas lo que me hacen seguir adelante día tras día…

Pero de momento, no te preocupes… aquí está la pequeña Lizz que conociste!”

Mientras una enorme sonrisa se dibujaba en mi infantil rostro…

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--H.

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