Reseña Fantasía I: La saga de los demonios. Peter Brett.

La novela fantástica ha sido siempre un género muy denostado y menospreciado, y sabemos cómo hasta finales del siglo pasado el público en general mostraba un desinterés palpable en colecciones de fantasía (cosa que extrañamente no se ha dado nunca con la ciencia ficción, pero eso da para otro tema). Afortunadamente, el género ha resucitado a ojos del lector convencional durante los últimos 20 años, y actualmente hay secciones muy extensas de fantasía en cualquier librería o biblioteca. Incluso dentro de los títulos más vendidos anualmente podemos encontrar varias novelas de esta temática. Desafortunadamente, es bastante difícil encontrar obras de calidad de entre tanta oferta de fantasía y mundos imaginarios. Pero es muy sencillo reconocer buenos libros de fantasía: aquellos en los que quieres saber más de la ambientación con cada página que pasas. Y esto, es lo que sucede con la saga de los demonios de Peter Brett.

En esta saga comenzada en 2008 y terminada en el 2017, nos encontramos ante una pentalogía de volúmenes muy extensos pero con un ritmo de narrativa frenético y una prosa en tercera persona centrada en las emociones de sus protagonistas. El primer volumen se llama “El hombre marcado”, y a través de sus páginas descubrimos un mundo fantástico muy oscuro que nos transmite en todo momento las mismas sensaciones: desesperación, derrota, y conflicto. Esto es algo importante a remarcar al acercarnos a esta saga, ya que no es fantasía épica al uso con héroes y villanos, pero tampoco un “grimdark” con antihéroes, no. No obstante, con el paso de los volúmenes, el derrotismo se va encogiendo y la esperanza y la epicidad se incrementan poco a poco. Ahora suena un poco raro y deprimente, pero entenderéis más en unos instantes.

El mundo de la saga es pequeño, o al menos el mundo conocido. Existen sólo cinco ciudades fortificadas (Milton, Angiers, Rizon, Lakton, y la Espira del Desierto), y la mayor parte de la humanidad vive en pequeñas comunidades de no más de uno o dos centenares de habitantes. Es más, nadie es capaz de viajar a ninguna otra comunidad o ver mundo, por lo que la cultura, el comercio,  y el conocimiento son casi inexistentes, sumiendo al mundo en una ignorancia y oscurantismo inquietantes. ¿Y por qué este aislamiento? Ah, de ahí el nombre de la saga… los demonios.

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Y es que al caer la noche, las nieblas del centro de la tierra atraviesan el manto y viajan a la superficie, en donde se condensan en forma de demonios. Los hay de diversas subespecies en función del entorno, pero siempre hay más de un tipo en cualquier localización. Nos encontramos así en zonas calurosas y montañosas con demonios de fuego, pequeñas criaturas similares a zorros que escupen un fuego inextinguible. En zonas forestales tendremos demonios de madera, de gran tamaño y letales garras. En zonas rocosas habrá mayoría de demonios de roca, gigantescas criaturas de 3 o más de metros de alto y cuernos y cola espinados. Y casi siempre habrá demonios de viento, grotescos monstruos de pequeño tamaño, con alas acabadas en afiladas cuchillas.

Las diferencias entre cada tipo de demonio son muchas, pero todos tienen varias características comunes: no tienen inteligencia superior a la animal, suelen cazar juntos (aunque ciertas subrazas de demonio se odian y se atacarán nada más verse), cazan humanos a los que devoran sin piedad, y lo más importante… su piel es impenetrable para las armas humanas. Lo cual nos presenta un enemigo natural de la humanidad casi imbatible. Por tanto, las esperanzas de ganar esta batalla hace milenios que se esfumaron.

La humanidad resiste a los demonios con un arma defensiva única: las runas. Existen docenas de estos glifos, y debido al aislamiento cultural no todos los asentamientos conocen más de un puñado. Las runas, debidamente inscritas en las fachadas de edificios, consiguen repeler a los demonios. Cada runa tiene un propósito específico, y es combinable con otras, por lo que es necesario de un conocimiento muy avanzado de las mismas para proteger una casa propiamente. Por ejemplo, hay runas que sólo protegen del fuego de los demonios, otras que impiden el paso de demonios de roca, y algunas impiden sobrevolarlas. Las runas requieren un mantenimiento constante, que el pueblo llano es incapaz de acometer, por lo que es muy frecuente que se desactiven por sucesos como lluvias torrenciales, incendios, o un viento fuerte que erosione el grabado. Cuando esto sucede, el pueblo o aldea está condenado. Los demonios entran y acaban con todos sus habitantes.

Las runas son un legado de la antigüedad, y la única religión organizada existente cree que fueron un regalo del Liberador, una persona a la que el Creador le regaló las runas para salvar a la humanidad. La leyenda dice que en un principio el Liberador entregó a la humanidad runas defensivas (que protegen estructuras y edificios), y runas ofensivas capaces de dañar a los demonios. Estas últimas se cuenta que se perdieron como castigo del Liberador a la humanidad por sus perversiones y su falta de fe.

Como comenté al principio, el panorama es desolador en esta ambientación, y el tono muy derrotista. No hay manera de ganarle a los demonios, ni siquiera es posible defenderse de ellos en igualdad de condiciones: la humanidad está relegada a esconderse eternamente. Pero incluso en este panorama tan oscuro y deprimente, hay motivos para la esperanza, y ésta viene en la forma de tres personajes que son el motor principal de la historia: Arlen, Leesha, y Rojen.

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Estos personajes tienen un carisma único y unas características muy definidas, lo que hace que sean muy fáciles de empatizar con ellos desde los primeros capítulos. Su lucha no es una lucha épica, si no que se enfrentan a situaciones y momentos traumáticos (la mayoría de ellos no relacionados con los demonios) que van marcando su carácter y desarrollando sus personalidades de forma visible. Estos tres protagonistas nadan a contracorriente de la sociedad, y sus vidas son un ejemplo de lucha constante contra una sociedad hipócrita y cobarde, llegando sus caminos a cruzarse, y como consecuencia… bueno, no voy a spoilear. Pasemos pues a conocerlos un poco.

Arlen, es un chico que se niega a someterse a los demonios, y se une a los Mensajeros, la única orden capaz de viajar durante la noche debido a sus círculos rúnicos portátiles (puede parecer una gran idea, pero una simple ráfaga de viento o un mal movimiento al dormir puede volcar estos círculos, con consecuencias fatales). Arlen es un explorador, un chico con una curiosidad infinita, que le lleva a arriesgarse la vida en todo momento. Es valiente hasta el extremo, y su único fin es cambiar la mentalidad del mundo, hacer que el ser humano vuelva a luchar.

Leesha es una chica joven, hija del grabador de runas de su minúscula aldea de leñadores, pero cuya belleza comienza a llamar la atención de demasiados pretendientes. Tras un horrible suceso que la sumerge en deshonra y habladurías, es acogida bajo la protección de la Recolectora de la aldea, una mujer perteneciente a una asociación de curanderas (son todas mujeres), y comienza a entrenarla en el arte de las hierbas y la medicina.

Rojer perdió a sus padres a los 5 años, cuando las runas de la taberna en la que cenaban fueron ralladas y los demonios de fuego la arrasaron. Él se salvó debido a que un juglar le escondió en el sótano. Este juglar le crió y enseñó música, convirtiéndose años más tarde en un músico de una habilidad sin igual. Pero Rojer perdió la mitad de su mano izquierda en aquel incendio de su infancia, y su nueva vida de trovador no está exenta de problemas, ya que la orden de Juglares viaja con los Mensajeros para transmitir la cultura oral a todas partes del mundo.

 

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A partir del segundo volumen se nos presenta a tres personajes más, todos de Krasia, el único lugar del mundo en el que se lucha contra los demonios. Esta cultura, profundamente religiosa y que vive en el desierto, es un pueblo de guerreros, cuyas mujeres visten velos y sus niños entrenan para soldados. Aquellos no capaces de luchar o engendrar hijos, son vistos como khaffit, pertenecientes a una clase inferior y sin derechos. Los krasios luchan contra los demonios de una forma peculiar: sus ciudades tienen laberintos en los que los guerreros corren, atrayendo a los demonios a su interior en el que quedan atrapados e incapaces de huir bajo tierra ante la llegada del sol, capaz de quemar la piel de los monstruos.

Del tercer al quinto volumen, el mundo cambia de forma drástica, y los personajes son responsables directos de ello. Sus constantes lazos de amistad, enemistad, alianzas y traiciones tienen consecuencias tanto en la humanidad como en sus personalidades, y presenciaremos por tanto cambios muy marcados en todos ellos.

Para concluir, he de remarcar que la saga de los demonios de Peter Brett es una de las obras que recomiendo fervientemente para iniciarse en la literatura fantástica, y que aun no siendo épica clásica, es una obra muy disfrutable y de una calidad innegable. Como punto positivo destaco su tono oscuro y derrotista, ya que es una novedad en este género, y además sus personajes son muy atractivos y completos y de gran peso dramático. Como punto negativo incluiría que centrar la narración en 3 personajes principales completamente nuevos en el segundo libro, y en una línea temporal diferente, frena completamente el impulso de la trama, pausando demasiado la historia, que no vuelve a arrancar hasta que los nuevos personajes se enganchan a la historia actual (en el tercer libro).

Respecto a la edición de estas cinco novelas en castellano, cabe decir que Minotauro tiene sólo las 3 primeras traducidas (El hombre marcado, La lanza del desierto, y El palacio de los espejos), y desconozco si las dos últimas llegarán a nuestro idioma (lo cual es una pena).

Mi puntuación para esta saga es un 4/5.

 


 

En decenas de mundos tenemos el enorme placer de contar con Seregras, amigo rolero y estupendo master, que puedes ver semanalmente en el canal de youtube Now Loading.

A partir de ahora y si el hombre se anima (en ello estamos desde decenas, el jamón esta viniendo para UK), hará reseñas de libros de fantasía, con el estilo que le caracteriza.

Espero que os guste.

Muchas gracias fiera!

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