Deadlands. El Principe de los Verdugos

George Maledon, el príncipe de los verdugos.

1881, Arkansas. El salvaje oeste es un lugar de mierda, pero esto ya lo sabréis muchos de aquí, no estoy inventado nada nuevo. Todos los pormenores que puede tener un lugar árido, donde los terrenos comienzan a explotarse a un ritmo vertiginoso y que aún está en medio de esta jodida guerra civil que dura años, se le suma otros temas como la “simpatía” de las gentes.

La guerra, aún con una pequeña tregua, no ha acabado. Se dice que las noches son cada vez más duras, y en muchos sitios la gente tiene que cerrar la puerta de sus casas con llave. Y no solo por forajidos, o alguna persona borracha que busca aprovecharse de familias desprotegidas, se escucha en algunos sitios cosas que un buen trago de wiski son necesarias para olvidar.

Toda está mierda de situación, hace que la gente sea desconfiada, terca, y para nada amigable. Alegrándose en muchos casos por el mal de otros. Mirando solo su camino sin importarle ni un mínimo el moribundo a su lado.

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Uno de los hijos de esta guerra, George Maledon, cansado de los campos de batalla, acabó en Fort Smith, Arkansas, territorio Confederado.

A sus treinta y seis años y solo llevando uno como guardia de turno de noche, fue nombrado asistente de las ejecuciones allí tomadas. Bajo la jurisdicción del juez, Isaac Parker, este alemán de nacimiento, y emigrante a territorio americano, ha conseguido sumar la escalofriante cifra de más de trescientos ahorcados en unos quince años.

Su frialdad junto a sus dos peacemaker ha hecho que ningún reo haya escapado de la horca en estos quince años. Los que le conocen dicen que es una persona muy fría, de nulas palabras. Pero el miedo que infunde su nombre hace que pocos se acerquen a él. De una estatura media pero con la suficiente fuerza como para levantar cualquier reo.  Su lealtad a la causa de la confederación ha hecho trabajar codo con codo con el juez Parker, haciendo un tándem temido. “El príncipe de los verdugos” y el “juez de la horca”.

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No solo las muertes de la guerra cambiaron a esta persona. Nadie sabe que postrado en el suelo, lleno de sus propios vómitos de sangre y a punto de morir rodeado de cientos de cuerpos, hizo un juramento.  Un juramento de venganza, una búsqueda de sangre.

Horas después y sin saber el por qué de sus heridas cerradas, tomo rumbo fuera de esa tierra de muertos.

Con cada muerte, un sentimiento de felicidad lo inunda. Con cada muerte, tanto el juez como él, aumentan el miedo a la represión, a la muerte en Fort Smith. Ladrones, asesinos, gente no afín a la confederación, forajidos… todos pasan por la horca. Todos pasan por su horca.

La horca del príncipe.

 


El nivel de miedo en Fort Smith llega a rango 4. Tanto el juez como el principe ha hecho que esta zona sea temida. Los fosos a menos de un kilometro de distancia poco a poco se llenan de cadáveres.

Utiliza el perfil de un Hangin´Judge para George Maledon e Isaac. A diferencia de aquel grupo de jueces confederados que fue ahorcado debido a su tirania y que se transformaron en los Hangin´Judge por el deseo de los Reckoners, estos dos se han transformado mentalmente. Los Reckoners los han corrompido y en su mente solo se encuentra el asesinato.


 

Y sí, este personaje realmente existió.

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