Fronteras Sin Vigilancia. Sandbox Eirendor. Diario (II)

Dura es la tarea del escriba, no solo por transcribir sino por leer el sufrimiento que a veces implican esos textos.

Día 10 de Ilseos. Tercer día de la semana, Coleth

Tras una noche recobrándose de las heridas causadas por el látigo y los golpes, el grupo en este segundo día opta por ayudar a la elfa Hikae y llevarla a su pueblo. Maltratada y violada solo quiere regresar a su hogar. Liaranzan.

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Tras ver con sus propios ojos el mal hecho por la mano del hombre debido a la guerra (miles de árboles talados), se aventuran en un camino que les llevará a encontrarse con una no muy amistosa criatura que casi les supone la muerte….


Crónicas de Isaril Peldemion

He conseguido que mis manos dejen de temblar y recuperen la fuerza lo suficiente como para sostener la pluma. Qué vergüenza. Hikae está a mi lado, mucho más entera que yo, pese a haber sido destruida en pedazos más pequeños. Ha sido esclava y juguete de un depravado. Pero aún tiene fuerzas para seguir. Debe pensar que soy un cobarde. A buen seguro los demás piensan lo mismo. Mientras Edi, malherido, prepara el campamento, y Chota Cabras y Asgarn se internan en busca de provisiones, yo hago un esfuerzo supremo por escribir estas líneas y no llorar acurrucado, abrazado a mis rodillas.

¿Que por qué estoy así? ¿Qué hago en el cuchitril de un Troll, con una punzada de dolor en las costillas y el regusto amargo de un compuesto alquímico en boca?
Por arrogancia. Sí. El tipo de arrogancia que sólo puede tener alguien que se cree con la capacidad de cambiar el mundo, pero que acaba en el agujero de un Troll. Del que cree que domina el fuego, el hielo, la luz y las palabras capaces de aplacar a un hombre. En Valdheim, mis compañeros de estudio siempre me consideraron especialmente dotado para la magia. Decían, incluso, que era capaz de retener en mi mente las fórmulas arcanas más de un día sin acudir al libro de conjuros. Era mentira, claro, pero la arrogancia me hizo dejar que las alabanzas me elevasen muy alto, junto a mis expectativas. Sin embargo, la realidad es que, frente a un huracán, mi fuego no es más que el débil parpadeo de una vela encendida; el hielo, una esquirla diminuta y, las palabras, el murmullo lastimero del que agoniza.

Tras matar a los esclavistas, decidimos llevar a Hikae a su hogar. Una vez lo logremos, trataremos de encontrar el pueblo de Asgarn para comprobar si hay supervivientes. Si fuera por Chota Cabras y Asgarn, nos embarcaríamos en una búsqueda de sangre esclavista. Pero al final decidimos que era más beneficioso ayudar a los vivos que vengar a los muertos. 

Pasamos la noche lejos del camino. Edi había encontrado un lugar estupendo para pasar la noche, y el resto se mostró dispuesto a la hora de hacer las guardias. Verles trabajar bajo aquellas circunstancias hizo que me sintiera más seguro. 

Al día siguiente nos dirigimos al Oeste, hasta que advertimos, más al sur, un asentamiento que parecía un aserradero. Fueron momentos tensos, las mandíbulas de de los compañeros se apretaron y los ojos se encendieron con la intensidad del fuego de una forja. Al final pudo la razón, si es que tiene cabida en este lugar desolador, y seguimos adelante. 

Cuatro horas después llegamos a lo que parecía una senda espesa y coronada por ramas bajas. Mis pies lo agradecieron. Fue entonces cuando escuchamos los quejidos de un zorro que había caído en un extraño agujero a un lado en el camino. Era un agujero extraño, no tanto por lo profundo sino por el nido de víboras que devoraban al agonizante zorro. La imagen del animal, solo en el vacío, devorado en vida por las serpientes me horrorizó, quizá al verme reflejado en él. Mis compañeros, en un gesto de compasión que me sorprendió en hombres tan duros, dispararon una flecha sobre el animal, que dejó de sufrir. 

El suelo vibró bajo nuestro pies, y unas pocas hojas de los árboles cayeron a nuestro alrededor. El Troll nos recibió con rugido que se instaló en mi pecho, resonando como un trueno cercano. “Si queréis pasar, el precio es una pieza reina, el elfo perfumado y la mujer llorosa” nos dijo. La criatura era mucho más impresionante que en los libros. Hubiese huido sin mirar atrás sino fuera porque mis compañeros no lo hicieron. Sugerí a a Chota Cabras que tomásemos otro camino, pero ni él ni el resto dieron un paso atrás. Asgarn y Edi le atacaron con flechas mientras Chota Cabras giraba a su alrededor en una danza de acero. Pero la piel del troll era dura como el cuero cocido y saetearlo era como hacerlo en tierra suelta; Sus heridas se cerraban alrededor de las astas y los cortes desaparecían a ojos vistas. 

El fuego y el ácido eran la clave. Lo había leído en un libro. Y yo era dueño del fuego. Me obedecía. Podía cambiar el mundo, podía vencer al troll. Pero mis llamas no hicieron más que enfurecerlo. Avanzó hacia mí, la piel ennegrecida y preso de una ira incontrolable. Agitó los brazos con la fuerza de un huracán, y mi cuerpo fue arrastrado como una hoja. Volé, y las luces se apagaron. 

Cuando desperté, todo había pasado. Mis compañeros lograron hacerle caer en el agujero que parecía haber sido diseñado para capturar al troll. El monstruo acabó muerto a causa del veneno de las víboras. El líquido alquímico que portaba me salvó de la muerte. Edi me lo dio, pese a estar muy herido también.

Y aquí estoy, en la guarida de un troll junto a mis compañeros, los que antes consideraba poco menos que salvajes, pero que me han salvado la vida. Hikae ha tenido fuerzas para contarnos una historia sobre la princesa que se convirtió en Lamia. La princesa Corinne. Ha sido un día de trolls, lamias… y un elfo arrogante.

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Crónica de Edi de Ilié

El camino no era muy buen lugar para quedarse. Al suroeste un bosque nos ofrecería protección para descansar y alejarnos de los peligros del camino. Nos adentramos en el hasta encontrar un buen sitio para acampar en la ladera de una pequeña colina. Nunca había estado en esta parte del bosque eterno,estaba en el borde del oeste y la vegetación era bastante parecida. Con el refugio construido y al calor del fuego,la elfa que nos acompañaba nos contó una historia de ese bosque.La huida de Corinne era el nombre que le daban a esa parte del bosque. Su nombre viene de una vieja historia en la que Corinne, la hija del príncipe de Tharsad, huyó por amor con un capitán de los ejércitos a ese bosque,traicionando así al príncipe que quería casarla con un noble. El príncipe de Tharsad los atrapo y los masacro levantando una maldición que las serpientes dominarían ese bosque. Algunos cuentan que los enamorados aun viven en el bosque en forma de serpiente. Otros dicen que fueron llevados al castillo de Tharsad y allí Corinne se comió a su enamorado en la plaza publica. En realidad nadie sabe con certeza que fue lo que realmente ocurrió.

El descanso nos vino muy bien a todos.Con las fuerzas recuperadas seguimos al sur subiendo la colina.Desde lo alto se podía ver una especie de campamento. Parecia una especie de serrería en la que estaban deforestando todo a su alrededor. Seguimos hacia el sur esquivando el aserradero hasta encontrar diversas huellas que se dirigían al oeste.Seguramente fueran de los prisioneros liberados de los esclavistas.Seguimos las huellas por si nos llevaban a un lugar habitado. Hikae y Angarth debían de tener cerca su comunidad. Las huellas nos llevaron a una senda que seguía hacia el oeste,así que la seguimos hasta escuchar unos lamentos de algún animal.Un pequeño zorro había caído en un pozo de serpientes y estaba siendo devorado por ellas,una flecha acabo con su sufrimiento cuando una voz atronadora a nuestra espalda nos alerto. “Menos mal que ya no grita,no me dejaban dormir los gritos”.

Un apestoso Troll salia de una cabaña dirigiendose a nosotros y pidiendo peaje por pasar por allí. Nos pedía que le diéramos a Hikae e Isaril. Chotacabras,con habilidad, intento negociar con el Troll,pero la tozudez de esa apestosa criatura no daba otra opción que pelear. No teníamos ninguna intención de hacer lo que nos pedía esa bestia así que empezamos a atacarle mientras se acercaba a nosotros.Mis ataques contra el Troll fueron penosos,una flecha salio muy desviada y en la siguiente rompí la cuerda del arco, lanzandolo al suelo con rabia. Angarth me lanzo su arco corto y subió a un peñasco. Desde allí arriba lanzo dos flechas que se clavaron en el cuello del Troll haciendo que su voz cambiase. Chotacabras voló hacia el troll blandiendo sus espadas haciéndole algunos cortes. Isaril tras poner a salvo a Hikae levanto sus manos e hizo unos gestos.De sus manos salia hielo y fuego que impactaba en el troll y le hacia gritar de dolor. El troll se dirigió hacia el enfurecido, le había hecho mucho daño y el troll golpeo con furia a Isaril que lo lanzo a 3 metros quedando tumbado a merced de la bestia.Al ver a Isaril indefenso colgué el arco y me lance sobre el troll con la cimitarra haciéndole algunos cortes en las piernas,sus garras desgarraron mi costado izquierdo haciéndome una herida muy fea que me hizo retroceder hasta el pozo de las serpientes. El troll se olvido de Isaril y fue tras de mi cayendo en el pozo de las serpientes.

Angarth disparaba al troll desde el peñasco.Atrapado en el pozo y agarrado por las numerosas serpientes no podría salir de allí. Me acerque a Isaril que estaba tumbado inmóvil y pálido, me asuste al no reaccionar a mis gritos y busque en sus pertenencias alguna cosa que curara sus heridas. Encontré una poción y levante su cabeza para dársela a beber.Por suerte Isaril abrio los ojos y descanse aliviado tocandome el costado. La herida me ardía y me costaba moverme. Chotacabras recogía leña y la tiraba al pozo.Mientras que Angarth vigilaba al troll. Isaril se levanto y de sus manos salio una bocanada de llamas hacia el pozo que calcino todo lo que allí había. La noche había Cairo y nos refugiamos en la cabaña del Troll a curar nuestras heridas y descansar.

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Y es que a veces, es mejor no enfrentarse a un desafío y sortearlo antes de llegar al combate.

Como nota decir que esta corta sesión nos sirvió para enseñar las reglas de movimiento del sandbox y seguir familiarizándonos con el Fantasy Grounds.

 

 

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